martes, 24 de noviembre de 2009

Walter Bulacio Nunca Mas


Rubén Carvallo, un pibe de 17 años... Como yo, como cualquier otro. El sábado a la noche fue al recital de Viejas Locas, la banda de Pity Álvarez que vuelve después de muchos años. Cuando la gente estaba ingresando al estadio, hubo disturbios y la policía reprimió ferozmente. En un momento, Rubén Carvallo se perdió del grupo de sus amigos. Le mandó un mensaje a sus amigos a eso de las 12.30 diciéndoles que estaba bien, que lo llamaran... y desde ese momento nadie supo de él hasta el otro día al mediodía.
Rubén Carvallo apareció a una cuadra del estadio, bajo un puente. Lo encontraron unos pibes que estaban jugando al fútbol de pura casualidad; estaba inconsciente, todo golpeado. Lo llevaron al hospital, donde todavía se encuentra y le diagnosticaron fracturas en el cráneo. Dato curioso, estaba manchado con la tinta azul que tira la policía cuando reprime; algunas fuentes - probablemente cercanas a las fuerzas de seguridad - quisieron hacer correr la bola de que Rubén se había caido del puente. Pero los médicos del centro donde se encuentra internado dieron indicios de que el origen de los golpes fue la represión, y que sus heridas fueron causadas por balazos de goma y por los palazos que repartió la policía.
Sin dudas ocurrió, entonces, otro escándalo de represión policial. Más allá de la vana discusión de si la represión fue exagerada o no, hipótesis sostenida por todos prácticamente, lo que hay que discutir entonces es algo más profundo. La institución policial tiene ya, demasiadas manchas de sangre; una historia nefasta, un presente que no cambió mucho. Desde los medios de comunicación no se plantea con firmeza esta hipótesis; la cuestión de la represión policial es un dato más, algo supuesto aún no confirmado. Nadie pretende, obviamente, que se debata esto con profundidad en TN o Canal 13; pero lo cierto es que Viejas Locas ya tiene su Walter Bulacio.
Digo esto del caso Bulacio de manera, en cierto modo, metafórico o análogo, y en cierto modo, no. Es en parte metafórico o análogo porque lo que pasó fue diferente, obviamente. Acá fue represión directa, pese a que Rubén estuvo desaparecido un tiempo; el caso Bulacio pareció un operativo de la dictadura. Sin darle la extremaunción a Rubén, lo cierto es que la nefasta institución policial se cobró un pibe más.
La represión policial no tiene límites. El gatillo fácil no se juzga, y apenas se lo relaciona con los Derechos Humanos. Ni hablar de los medios masivos; los pibes de la calle que son asesinados por la policía ni aparecen en las crónicas sobre seguridad de América, Canal 13 o TN.
A modo de conclusión, digo que cada día estoy más convencido de que es urgente reformar de raíz a las fuerzas de seguridad; refundarlas y juzgar a todos los que haya que juzgar, de arriba hacia abajo. Hay que crear una nueva institución fundada en la base de la democracia y de los Derechos Humanos que no tenga total impunidad. La policía tiene que tener límites y el estado debe ser quien le ponga esos límites. Por otra parte, esperemos que con la nueva Ley de Medios, los canales de televisión y radio se tomen un poco más en serio este tema y se dejen de joder con las marchas de Blumberg por la seguridad, porque también es cierto que la policía está matando a los pibes y nadie hace nada - desde el poder - para cambiar la cosa.

Mariano Del Pópolo
Federacion Juvenil Comunista de Quilmes

martes, 17 de noviembre de 2009

25 de noviembre. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer



En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que se definió la 'violencia contra la mujer como todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada.En diciembre de 1999, la Asamblea General ha declarado el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen
en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.
Desde 1981, las militantes en favor del derecho de la mujer observan el 25
de noviembre como el día contra la violencia. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo, en 1960.
Al menos una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sido golpeada, coaccionada sexualmente o ha sufrido otro tipo de abuso en su nvida (generalmente en manos de un conocido). La violencia contra las mujeres y las niñas es un problema con proporciones de epidemia, quizás la violación de los derechos humanos más generalizada de las que conocemos hoy en día. Destroza vidas, rompe comunidades y detiene el desarrollo.
Las estadísticas muestran un panorama desolador en relación con las consecuencias de la violencia contra la mujer. En un informe estimaba que la violencia contra la mujer era una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad de procrear tan seria como el cáncer y una causa de mala salud más frecuente que los accidentes de tráfico y la malaria juntos. El costo económico también es considerable, pues un informe de 2003 del Centro de Control y Prevención de Enfermedades consideraba que sólo en los Estados Unidos de América el costo de la violencia que sufren las mujeres a manos de sus parejas supera los 5.800 millones de dólares al año: 4.100 millones son para servicios de atención médica y sanitaria directa, mientras que la productividad pierde cerca de 1.800 millones de dólares.
Agenda pública. El problema y su atención.
n su mayor parte, el costo humano de la violencia de género es invisible. El miedo y la vergüenza siguen impidiendo que muchas mujeres denuncien su situación y, por ello, los datos recogidos son a menudo insuficientes e inconsistentes. Las organizaciones de la mujer se han puesto a la cabeza llevando a cabo innovadores como la prestación de servicios, la redacción de proyectos de ley, la concienciación jurídica, la educación y formación y la creación de redes locales, regionales, nacionales e internacionales que trabajan por acabar con la violencia. A pesar de existir legislación específica sobre la violencia de género, la falta de los recursos adecuados para aplicar estas políticas sigue impidiendo el progreso hacia su tratamiento y erradicación. Las redes “informales” locales, regionales, nacionales y mundiales creadas por grupos de mujeres están creciendo en fuerza y en impacto. Se ha progresado en la concienciación de la magnitud del problema. Sin embargo, a pesar de este progreso, el mundo de hoy no es más seguro que el de hace dos décadas. Hay una violencia creciente en las sociedades en general y un continuo alejamiento entre los compromisos políticos y los recursos necesarios para llevarlos a cabo. Las intervenciones contra la violencia no serán eficaces hasta que el nivel de los recursos se equipare al de la magnitud del problema.
La violencia contra la mujer es actual, generalizada, sistémica e incluso autorizada. El reto más importante sigue siendo convertir la violencia de género en algo inaceptable para la sociedad y contrario a sus normas. Los gobiernos, las ONGs, la sociedad civil, el sector privado y los organismos internacionales deben trabajar juntos para enfrentarse a este reto de forma competente y para aportar la voluntad política, el compromiso y el valor para erradicar esta violación a la vida humana.
Fuente: UNIFEM

lunes, 16 de noviembre de 2009

Octubre en la mente y en el corazón


Acto en Avellaneda del Partido Cumnista de la provincia de Buenos Aires

Bajo las consignas “A 92 años de la Revolución de Octubre, vigencia de los ideales comunistas” y “sin socialismo no hay futuro”, el PC de la provincia de Buenos Aires recordó el aniversario de aquel octubre rojo donde los bolcheviques tomaron el cielo por asalto, durante un acto en Avellaneda, donde la UTN cedió su salón frente a la plaza Alsina.
Luego de la apertura a cargo del grupo musical de la Fede, Fanny Edelman, presidenta del Partido Comunista, advirtió que la vorágine de la política cotidiana no nos impida reflexionar sobre el cambio de época que significó la Revolución Rusa y sus profundas enseñanzas.
Luego hablaron Jorge Cevallos, de Libres del Sur -integrante de Nuevo Encuentro-, Hugo Cachorro Godoy, secretario de la CTA de la provincia de Buenos Aires, y Adrián Grana, que trajo el saludo del EDE y de Martín Sabbatella. Enviaron saludos los diputados de Nuevo Encuentro Carlos Raimundi (SI) y Graciela Iturraspe (Iupa).
Lucas Boyanovsky, de la FJC, antecedió con su discurso al secretario del PC provincial, Jorge Floridia, quien se refiero a la Revolución de Octubre tomando como punto de partida a “aquel fantasma que recorre el mundo… y que anidó en la Rusia Bolchevique en 1917, pero que hoy anda ‘hechizando’ Latinoamérica, con firmeza en Cuba, pero también en la mente y en el alma de un mestizo nicaragüense, un zambo venezolano o un aymara boliviano”.
Asimismo, Floridia afirmó “nuestro papel opositor al actual gobierno, al cual le reconocemos acciones positivas que lo hace mejor y distinto a Menem o a sus opositores de la derecha reaccionaria”, pero que este reconocimiento “no alcanza para juzgarlo en forma benigna, este gobierno tiene un proyecto que responde a una parte de la burguesia y su interés de clase hace que no cambie la matriz distributiva a pesar de su fuerza social y política”.
“Este acto -dijo Floridia- nos compromete con la construcción de alternativa política y esto es la profundización y desarrollo de Nuevo Encuentro, nos impone el compromiso con la CTA y el desarrollo de un sindicalismo de clase, con la constituyente social y la lucha cotidiana”.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Se dice de mi...


El libro de Isidoro Gilbert publicado y comercializado por Editorial Sudamericana hace un estudio de 800 páginas sobre la historia de la FEDE.
El autor comienza el primer capitulo de su libro con una frase del dirigente Víctor De Genaro que dice: La Iglesia y la FEDE son los principales formadores de cuadros de la política argentina. Esta idea recorre todo el libro y el autor demuestra como la organización fue participe en todos los acontecimientos políticos del país en los últimos 90 años.
Destaca, también, que la FEDE llegó a ser la mayor organización política de jóvenes de la Argentina.
Esta investigación, recupera; para la memoria histórica a dirigentes y militantes destacados muchos de ellos apartados a la fuerza de la historia oficial y de la memoria colectiva.
También describe como por la organización pasaron militantes que luego fueron líderes de las organizaciones armadas, sobre todo de las FAR además de miles de jóvenes que más tarde se distinguieron en el ámbito de la política o se convirtieron en notables figuras de la ciencia, la justicia, el arte, o de la dirigencia sindical.
Más allá del grado de veracidad de los relatos o del modo de interpretar los acontecimientos por parte tanto de las fuentes consultadas como por parte del autor es interesante repasar ciertos acontecimientos que son parte de nuestra historia como organización y que de alguna forma construye nuestra identidad como militantes y sobre todo como revolucionarios.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Floreal Avellaneda
El Negrito de la FEDE




"La lucha sigue, jamás vamos a bajar los brazos"

(Histórica sentencia)

Luego de la resonante condena judicial a los seis culpables del salvaje asesinato del Negrito, Iris y Floreal Avellaneda fueron entrevistados por Nuestra Propuesta, el semanario del Partido Comunista de la Argentina y analizaron los alcances de un juicio ejemplar y la lucha por seguir.

-¿Se encuentran conformes con el resultado general del juicio?

-Floreal: Y… calculen que fueron 33 años de lucha constante con todos los compañeros de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, con el doctor Julio Viaggio -que fue un ejemplo-, con la Fede poniendo al Negrito como su bandera y, ahora, con la ayuda y el apoyo de diferentes sectores políticos y sociales. Hay que destacar que Canal 7 y otros periodistas y medios han difundido todo y contribuido a que mucha gente haya tomado conciencia, gente que ahora sabe la forma en que han sucedido las cosas. Para nosotros es extraordinario que se pueda haber encarcelado a Santiago Omar Riveros, que fue el ideólogo de la represión, siendo que era el representante argentino en la Escuela de las Américas, dirigida por el imperialismo yanqui. Ellos han torturado a infinidad de luchadores, porque tenemos que pensar que han desaparecido a una generación de distintos sectores políticos, porque cuando tuvieron que matar no preguntaron por la ideología. Para ellos, todos los luchadores de empresas y del estudiantado éramos enemigos.

Impusieron un sistema que destruyó nuestro país. Además, el del Negrito es un caso emblemático porque fue el primer juicio que se hizo al Comando de Institutos Militares.

-¿Considera fundamental el hecho de que, por primera vez, una fuerza política, en este caso el PC, haya sido querellante?

-Floreal: Claro. Y ahora vamos a continuar, porque vamos a seguir trabajando con la Liga y el Partido, al que hemos dado toda la vida, Iris desde el año 50 y yo desde los trece años, con una familia en la que mi madre estuvo en el Socorro Rojo y fue cofundadora de la Liga. Yo a la militancia en el Partido la llevaba en la sangre. Y la gente tiene que tomar conciencia para, con los compañeros de lucha, generar un frente con una salida política como corresponde, para que esto no suceda nunca más.

-¿De qué modo este juicio puede sentar un precedente para continuar justiciando a los asesinos que aún quedan en libertad?

-Floreal: La repercusión de este juicio ha ayudado a que la gente tome conciencia y, creo, se va a sumar a la lucha por profundizar el pedido de justicia. Porque esto ha entusiasmado a muchos. Se ve en la misma Fede. Después de la sentencia, estuvimos en un acto en Ituzaingó con cantidad de jóvenes de Nuevo Encuentro y otros sectores políticos y fue extraordinario el apoyo que nos dieron. Y esto es fundamental. Fue un golpe terrible para los milicos, por eso tenemos que seguir luchando y apoyar a todos los sectores y a todos los nuevos juicios que va a haber. Ya se sabe que para octubre va a salir otra cantidad de juicios contra el Primer Cuerpo del Ejército.

-Se me ocurre pensar que el mayor castigo que pueda tener esta gente y los que aún están sueltos es ver la cara del Negrito, casi de repente, en todas las paredes de la ciudad.

Iris: -Para mí es una emoción el acompañamiento que hemos tenido durante tres meses y medio del juicio. Que aparezca en los pechos de los chicos el rostro de mi hijo, en las paredes, en las calles… Eso nos daba fuerza y nos parece emocionante que se mantenga el recuerdo del Negrito. Eso fue hermoso y no lo olvidaremos jamás.

-Floreal: El Negrito… Aquellos que lo conocieron saben que estaba con todo el mundo. Estaba con los pibes de la Fede. También con Marcelito Feito. Y a pesar de su edad, tenía una gran conciencia de lucha. Lo despedazaron, pero no delató a nadie. Por eso es ejemplo y bandera para continuar.

-Después de 33 años de idas y vueltas, ¿qué se concluye de todo lo que ha pasado desde que se inició la querella?

-Iris: Es largo de contar, porque 33 años de lucha no es poco. Hemos sufrido. Esto parecía que no iba a salir. Fuimos al Uruguay, anduvimos por acá, yo fui a declarar a Comodoro Py. Anduve por todos lados, pero a la esperanza no la perdía. Ibamos perdiendo la sensación de que el juicio se podía dar. Hasta que después de 2006, cuando viajamos al Uruguay y las cosas se fueron moviendo, empezamos la lucha más fuerte, a buscar, investigar, a presentarnos en los colegios y en la calle. Y a esto es bueno recordarlo porque las charlas que hemos dado en los colegios… Los chicos no son como antes, que no preguntaban. Al contrario, preguntaban. Un chico de séptimo grado me dijo que siempre le decía a su mamá que “la mamá del Negrito es una señora fuerte porque le mataron un hijo como se lo mataron y siguió luchando; ojalá hubiera muchas Iris”. Eso es hermoso.

-¿Cómo se sigue esto ahora?

-Iris: La idea es volver al Uruguay con los compañeros de la Fede a ver qué pasó con los restos del Negrito, porque parece ser que en 1979 militares argentinos fueron a Uruguay y se robaron unos cadáveres, entre ellos el del Negrito. Hay un señor al que vamos a tener que rastrear en Uruguay. Yo creo que eso sí sería una etapa cumplida, pero no por eso vamos a bajar los brazos, porque la lucha sigue. Tenemos nuevos procesos y tenemos que acompañar a toda la gente que nos acompañó a nosotros. Es la mejor forma de agradecer: estar todos juntos, que la unidad hace la fuerza. Y nosotros en ese sentido estamos contentos por las condenas que les dieron a estos tipos, lo que hicieron con el Negrito no tiene nombre. Pero a cada cerdo le toca su San Martín. Ahora hay que acompañar a todos los juicios para que se llegue a un buen final y se les dé cárcel común y efectiva.

-¿Queda abierta la posibilidad de que alguno de estos asesinos logre la cárcel domiciliaria?

-Iris: No sé si es posible, pero hay tres que son muy mayores. Santiago Riveros tiene 84, Verplatsen 83 y García creo que 82. Son los tres más viejos. Hay uno de ellos que, dicen, está muy enfermo… Pero las condenas que dio la jueza eran de cárcel efectiva, así que no creo que se pueda volver atrás. Yo comprendo (somos seres humanos) que sean gente grande, pero esta gente no merece estar en cárceles con acomodos sino en cárcel común.
-La condena para Aneto fue de catorce años, ¿están conformes con eso?
-Iris: Nosotros queríamos perpetua, pero no es una mala condena porque hace dos años que está preso. No sé si es acumulativo, pero siempre pienso que si este hombre hubiera sido honesto, se hubiera presentado cuando la Justicia lo buscaba. Había desaparecido y, cuando se le antojó, se presentó. Una piensa que Aneto lloró, que pidió por la madre, por el hijo discapacitado… ¿Por qué no se presentó cuándo correspondía? Se ve que tenía cola de paja. Pero estas condenas que se les han aplicado son una ventanita que se abre para los nuevos juicios, para los 30000 desaparecidos y porque hay muchos represores que se han muerto como héroes, sin condena. A esto no lo tenemos que permitir más, hay que seguir la lucha para que nunca más ocurra lo que ocurrió. Estoy contenta, pero faltan muchas cosas. También quiero destacar la labor de mi cuñada Arsinoe, que fue quien anduvo desde el día en que nos secuestraron a mí y al Negrito y se hizo cargo de nuestra hija. Fue hasta Campo de Mayo, cuando a mi me torturaban, y por todos lados, peleando. Gracias a ella se han hecho muchas investigaciones. Pero eso no se agradece con palabras. También hay muchos jóvenes que se están acoplando a la lucha. Estamos contentos de que el Partido Comunista se haya hecho cargo de sus afiliados y porque la Fede ha hecho hasta lo imposible para que esto se esclarezca y llegue a buen fin. Si el Negrito nos ve desde donde esté, está feliz con su madre, que está tratando de que volvamos a la normalidad y que se forme un frente popular.

El ejemplo de Julio Viaggio

En la charla que Nuestra Propuesta mantuvo con los padres de Floreal Negrito Avellaneda, secuestrado, torturado y asesinado por el terrorismo de Estado a los quince años de edad, no faltó el recuerdo del abogado comunista Julio Viaggio, quien inició el proceso legal aún cuando Iris Avellaneda estaba en prisión.
De este ejemplar hombre de leyes, Iris comentó: “Julito fue a visitarme a la cárcel y aún no sé cómo pudo entrar, porque yo no tenía proceso. Allí me dio muchas esperanzas. Me decía que me quedara tranquila, que, como no tenía proceso, no había razón para que me mantuvieran adentro si yo no había hecho nada para que me tuvieran allí. Por eso cada vez que me acuerdo de Julio se me caen las lágrimas, que fue un tipo de ley, desinteresado con mayúsculas. Hay que sacarse el sombrero cuando uno habla de Julio Viaggio”.
Floreal Avellaneda se refirió a Viaggio con estas palabras: “Fue un ejemplo. Mi madre trabajó con él desde el año 46, cuando era un abogado joven. Y fue un ejemplo porque nunca fue sectario y defendió a todos los luchadores, no sólo en el país sino también en el exterior. Hasta los sectores más reaccionarios lo han reconocido. Cuando estuve en la comisión interna de General Motors, él nos asesoraba jurídicamente. Casualmente, el juicio que tuvimos por nuestro despido de la firma fue algo extraordinario por su espíritu de lucha. Era solidario con todo el mundo. Antes de morir, a sus 84 años, lo habían asaltado, pero yo creo que lo fueron a asesinar porque le pegaron un culatazo que le produjo un coágulo cerebral por el que luego falleció. Y hay que recordar que Viaggio, en momentos en que la dictadura era terrible, en el 77 o 78, siempre estuvo con el caso del Negrito.
El fue quien pidió las huellas dactiloscópicas al Uruguay y a él le mandaron las fotos y la identificación del Negrito. El, a pesar de la persecución, que lo detuvieron algunas veces, salió por el gran apoyo que tuvo en el barrio, porque en San Fernando era muy querido. Julio siguió luchando constantemente en nuestro caso, nunca bajó los brazos.”.





Palabras del secretario del Partido Comunista


Fanny Edelman; una vida, una lucha para que no haya parias en el banquete de la vida
Escrito por Coordinador General
Jueves, 05 de Noviembre de 2009 14:49


La presidenta del Partido Comunista fue designada por la Legislatura porteña Personalidad Destacada en el ámbito de la defensa de los Derechos Humanos. Se trata de un nuevo reconocimiento para esta incansable defensora de los derechos de las mujeres, aquella que participó de los movimientos de solidaridad con la causa republicana durante la Guerra Civil española y se alistó en las Brigadas Internacionales. La que en 1937 trabajó activamente en el Socorro Rojo, dirigiendo, entre otras actividades, la campaña de invierno impulsada por Antonio Machado para reunir abrigos, alimentos y medicamentos para los combatientes.

La Legislatura porteña rindió el martes 3 de noviembre un merecido homenaje a la presidenta del Partido Comunista. Fanny Edelman, fue designada “Personalidad Destacada en el ámbito de la defensa de los Derechos Humanos”, uno de tantos espacios donde viene desarrollando una incansable lucha desde las primera mitad del siglo 20.
No sorprende en absoluto la decisión de la Legilatura de homenajear a esta luchadora, pero no por ello deja de ser un orgullo para todos los comunistas.

La designación devino de una iniciativa de la diputada porteña Diana Maffía quien junto al vicepresidente primero de la casa anfitriona, Diego Santilli y los legisladores Teresita Anchorena y Facundo Di Filippo, se dio cita el martes en el Salón Intersecretarías del Palacio Legislativo donde se llevó a cabo el acto de entrega del diploma.

Fue un singular momento en el que, entre otros, acompañó a la presidenta del PC, una delegación de la dirección nacional del Partido y de la juventud que estuvo integrada por el secretario general Patricio Echegaray, Víctor Kot, Emilia Segota, Savador Caputo, Mario Alderete, Jorge Floiridia, Quique Guglielmotti,Alejandro Forni, Martin Sequeira, Gaston Vera, Ariel Elger y el Vasvo.


También estuvieron presentes el Embajador del España, Rafael Estrella Pedrosa y el consul General de España Eduardo Serro Godinho; como así el consejero político de la Embajada de Cuba, Francisco Delgado.

Para inaugurar el acto, Santilli se refirió a la necesidad de contar nuevamente la historia y valoró la actitud militante de la diputada Maffia que aportó singnificativamente para que la problemática de género deje de ser invisible en la agenda pública y recalcó que Fanny Edelman “es un orgullo para los porteños y su Ciudad”.

Luego el titular de la delegación diplomática española, se dirigió a Fanny como “querida y respetada amiga” y destacó su trayectoria como militante política y por los derechos de la mujer, al tiempo que relizó una alta valoración de la “intensa y generosa relación que siempre tuvo con España”.

“Fanny está entre los cincuenta mil compañeros que dejaron todo para combatir junto al pueblo español”, dijo el diplomático sin ocultar su emoción y añadió “ella estuvo allí junto a compañeros de la talla de Hemingway, Vallejos y Neruda”. Y rememoró algunos párrafos de una carta enviada no hace mucho por la presidenta del PC al consul español, en los que Fanny insiste en que, al existir la leyu de memoria histórica, reclamaba su derecho a la nacionalidad española sin renunciar a la propia “para sentirme española”. Tras cartón, la sala estalló en un unánime aplauso, cuando el consul entregó el flamante pasaporte que reconoce a Fanny como ciudadana española.

Clara, serena y contundente

Serena y clara como siempre, pero también con la misma firmeza con la que siete décadas atrás se alistó en las Brigadas Internacionales que participaron en la Guerra Civil española, Fanny Edelman reflexionó “si algún mérito se me puede atribuir es mi inquebrantable fidelidad a los principios y objetivos del Partido Comunista, cuyas filas transito hace sesenta y cinco años”, tras lo que recordó que su militancia “transcurrió durante una parte sustancial de los sucesos que jalonaron el siglo 20 -algunos aún vigentes-, un siglo signado por la gran Revolución Rusa de octubre, ese colosal desafío histórico que transformó el mapa político del mundo”.
Y continuó “fui testigo y partícipe de un tiempo de profundas transformaciones sociales, revoluciones socialistas, sediciones imperialistas, batallas liberadoras, guerras civiles, rebeliones anticoloniales y también la más cruda barbarie: el nazifascismo, aniquilado durante la Segunda Guerra Mundial”.

Un siglo miserable y escandaloso, agonizante pero renaciente, corajudo, grande y heroico, rememoró Fanny al parafrasear al poeta turco Nazim Hijmet. “Ese fue mi siglo, durante el cual irrumpió con inusitado ímpetu la que se llamó ‘la segunda ola feminista’, un movimiento subversivo que abrió una importante brecha cultural, política e ideológica en la sociedad, al reprobar el orden social hegemónico, patriarcal y discriminatorio, exigiendo equidad, el reconocimiento del saber igual para todos los seres humanos”, para luego sentenciar “de las diferentes corrientes que surgieran yo adhiero al feminismo emancipador marxista, que combate la naturalización de los papeles culturales e históricos de secundarización y sumisión de la mujer, junto a la lucha por la abolición del sistema de clases de la sociedad capitalista”.

Y en esa dirección, prosiguió señalando que “la Revolución Cubana, referente excepcional de Nuestra América, prueba fehacientemente el papel relevante de las conquistas alcanzadas por las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad socialista, ya que “esa revolución está en la raíz de los procesos transformadores que transitan pueblos hermanos de Nuestra América, procesos que alientan nuestra lucha por unir ámbitos políticos, sociales y culturales, configurando un espacio único, amplio y plural latinoamericanista de emancipación nacional y social, que apunte a derrotar a la derecha conservadora destituyente y los planes del coloso del norte, para avanzar en la construcción de una alternativa política de poder popular”.

El movimiento de mujeres, refirió luego, “fue el centro de mi actividad durante la segunda mitad del siglo 20, aquí en nuestra casa y en todo el mundo, en una cruzada sin pausa por la defensa integral de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. ¡Cuánto me enseñaron y brindaron mis compatriotas y las mujeres de cinco continentes, de todas las razas y credos! Hermandad, humanismo, fraternidad, ejemplos invalorables de coraje, de entrega y decoro, de audacia y sacrificio, de heroísmo cotidiano, de solidaridad sin fronteras, de patriotismo e internacionalismo, de lucha consecuente por la paz”.

Fueron, aseguró más adelante la presidenta del PC, “testimonios, reflexiones, historias de vida de altos valores éticos que me permiten comprobar, una vez más, qué fuerza potencial son las mujeres y, sin pizca alguna de soberbia, reiterar que las mujeres en acción hacemos más profundo y caudaloso el curso de nuestros pueblos”, por lo que “testigo y partícipe de nuestra edad, de nuestro tiempo, puedo atestiguar a tantas décadas de mi ingreso al Partido Comunista que la luchador nuestros ideales enriqueció mi vida”.
Fanny se preguntó entonces acerca de cuál será el destino del siglo 21, si acaso va a ser la centuria de los pueblos emancipados, libres y soberanos. “Así lo anhelo de todo corazón”, señaló con contundencia y finalizó recordando a José Martí, aquel que, afirmó, “nos marca un camino para lograrlo cuando nos dice: ‘La esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo y hay que desterrarla’. Y Blanquí, a quien Marx llamaba ‘la cabeza y el corazón de la Francia obrera’, nos sigue convocando a no cejar ‘…hasta que no haya parias en el banquete de la vida’”.

Un merecido homenaje

“El consul nos dio una estocada en el corazón”. De este modo, Echegaray sintetizó el clima que recorrió la sala luego de que el diplomático entregara el pasaporte. También tuvo palabras de agradecimiento para Santilli, el anfitrión del acto, y para Diana Maffia de quien destacó el asierto de haber buscado a la presidenta del PC y “en medio de la vorágine que impone la política, hacer un alto para reendir este merecido homenaje”.

“Fanny va más allá del Partido y los partidos”, recalcó el secretario general del PC, para luego destacar “el sentido latinoamericanista de la lucha que, desde hace décadas, viene desarrollando nuestra compañera, siempre solidaria con Nicaragua, El Salvador, Colombia y cada día con la Revolución Cubana”.

Diana Maffía no ocultó su orgullo de compartir ese momento con Fanny. “Es un privilegio ver como se toca una cuerda y resuenan muchas otras mostrando hasta donde se lleva el compromiso político”, señaló la diputada y tras puntualizar “es bueno tener otra manera de pensar la historia”, destacó que las madres del feminismo fueron las socialistas y anarquistas “ésta es nuestra contribución a hacer la sociedad más humana y abierta, rasgos que forman parte ineludible del sueño socialista”.

Mimos y sopresas

“Abuela especial”

La historia viene de lejos, de una noche en la Habana, cuando de visita en casa de su entrañable amiga Vilma Espín, Fanny conoció a una niña que casi dormida la confundió con su “abuelita”. Desde entonces, para Mariela Castro, Fanny pasó a ser su abuela argentina, su “abuela especial”, tal como encabezó la misiva con la que quiso estar presente, también esta tarde.

Canciones de cuna

La acunaron las canciones que sus abuelas republicanas trajeron de la guerra civil, aquellas de dulces y bellos recuerdos. “Ella puso el cuerpo para nos llegaran”, señaló con emoción Diana Maffia, al tiempo que su mirada se fundía con la de Fanny, esperanzada y optimista.

Presencias y adhesiones

Entre otros, acompañaron a Fanny en este particular momento, sus hijos Lucy y Luis Carlos, nietos, bisnietos y otros familiares. También estuvieron Alicia Blanco en representación del Partido Humanista, la periodista Fanny Mandelbaum, Edgardo Form del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Beinuz Szmucler, Carlos Zamorano, Nora Cortiñas, Jorge Testero, integrante del Centro Cultural de la Cooperación, la integrante de ATE Adriana Zerdín, integrantes de la Multisectorialsectorial de Solidaridad con Cuba, la escritora Ana María Ramb, el dirigente de Apyme Pablo Galeti, la periodista Claudia Korol y Leticia Maronese.

Por su parte, se sumaron epistolarmente, la titular del Cenesex de Cuba, Mariela Castro Espín, la embajadora de Boilivia, Leonor Arauco Lemaitre, quien la saludó en nombre propio, del pueblo de su país y del presidente Evo Morales y la legisladora portela Patricia Waslh.

Agradecimientos

La diputada Maffia agradeció a sus compañeros de bancada Pérez Anchorena y De Filippo, como así a Lohana Brkins, quienes trabajaron intensamente para que el proyecto se convirtiera en ley.
Última actualización el Jueves, 05 de Noviembre de 2009 20:28

domingo, 6 de septiembre de 2009

Manuel y José, dos bebés secuestrados en el 76

Una historia tan real que se me olvidó otra vez

ahora son pedacitos desparramados bajo todo el país

hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe

/pedacitos que fueron alegría/

combate/ confianza en sueños/sueños/sueños/ sueños/

y los pedacitos rotos del sueño

/¿se juntarán alguna vez?

¿se juntarán algún día/pedacitos?

Juan Gelman

Una vez más pensó en su situación.

Ya no tenía la capucha así que miró en su alrededor y repasó mentalmente lo que (no) había. No había cama. No había colchón, ni silla, ni un carajo.

La celda daba al patio y a pesar de que ya casi era mitad de octubre (entonces se “festejaba” la conquista de América como el día de la raza y el feriado del 12 de octubre no extrañaba a nadie) del patio entraba un frío que hacía encogerse en sí mismo.

Había pasado la noche en vilo. Esperando que lo vuelvan a buscar para interrogarlo o simplemente cagarlo a palos. Sabía que a los tipos de la banda los conocía pero no terminaba de acomodar las fichas en la cabeza. El de traje era Rebechi, el mismo que lo había detenido en el 73 y había aparecido en la puerta de la casa la noche en que una bomba había destruido el trabajo de los viejos de treinta años.

¿Pero, el rubiecito ese quién era?

Con su vaquero y su remera, con la cuarenta y cinco en la cintura, pero del lado del culo para que no se vea nada, parecía más un militante de la J.U.P. o de la Fede que un servicio

Ya estaba amaneciendo cuando llegaron ellos.

Una mujer joven y bonita con un niño en brazos.

No podía ser.

¡Un bebé en la Cuarta!, que lo parió, esto no lo esperaba se dijo y trato de darle animo a la mujer cuando se fueron todos y ella quedó en la celda de al lado.

Qué de donde somos? De Reconquista y de la juventud guevarista le contó en una muestra de confianza que no esperaba.

Y el bebé, preguntó él, ¿cómo se llama?, Manuel, dijo ella y él pensó en Cortazar y en que la novela no había previsto ese final que los acosaba.

El niño se aventuraba por las rejas y se pasó a su celda. No sabía muy bien qué hacer con él pero trató de jugar con lo que tenía en el bolsillo, una cajita de fósforos vacía. Se la tiró como si fuera una piedrita de esas que se tiraban para arrimar y Manuel entendió el juego y se la devolvió.

Todo parecía muy loco.

El país ardía por los cuatro costados. El había esperado casi con fatalismo el secuestro que al menos terminara con una angustia: la de cuándo lo agarrarían, porque que lo agarrarían no tenía dudas. De noche se escuchaban las bombas como si fueran fuegos de artificio y por las calles abandonadas el falcón que lo trajo parecía un bólido en medio del desierto.

Aunque no sabía todo lo que pasaba sabía bastante para imaginar lo que le esperaba. Ya lo habían fusilado al Alberto y los secuestros estaban a la orden del día.

Por eso, mirarlo a Manuel le daba espanto.

Vinieron de repente y se llevaron a la madre y a Manuel, alcanzó a escuchar que les decían que los trasladaban para que estuvieran más cómodos, pero a los dos minutos escuchó los gritos y los llantos de ella pidiendo que le dejaran al niño pero al poco tiempo volvió desolada. Contó que la patota le había arrancado el niño y no tenía sosiego. Para colmo, terminada la fajina, los milicos se habían retirado y las celdas, las tumbas y el patio estaban inmersos en un silencio aplastante.

Y yo, sin saber qué decir ni hacer. En el preciso instante en que la impotencia se hace absoluta y uno se siente menos que una mierda.

El Curro agarró al bebé pero no sabía ni como tenerlo así que se lo paso al Beto que ya tenía uno y esperaba otro así que se suponía que tendría experiencias con los bebés.

La orden no era muy clara, sáquenle el bebé a la terro pero no tenía precisiones: si había que matarlo o entregarlo a algún camarada de armas que por una u otra razón no tuviera propios y deberían reeducar, convertir sería el término exacto, así que se lo llevaron para la Casita donde tenían que interrogar a un montón de tipos traídos del Norte santafesino.

Cierto es que no había mucho lugar: una cocina sucia, un gran dormitorio donde habían amontonado a los terros y otra habitación chiquita que servía como oficina o algo así para descansar de la maquina y conversar entre ellos sobre pelotudeces.

Al nene lo dejaron allí y al rato les surgió el problema que no tenían ni pañales ni quién se encargue del tema. El Beto se negó a cambiarlo así que hubo que mandar a llamar a una mujer policía que se haga cargo del asunto. Pero la mina era fea, fea como una india pensó el Beto que cuando dijeron de traer una mujer ya se imaginaba una fiestita allí, en medio de las ollas sucias y el olor a mierda de los terros que se cagaban encima cuando les pasaba la picana, y con eso que se decían tan valientes los guachitos.

Para colmo, cada vez que un boludo gritaba, el bebé se agitaba y estremecía como si entendiera que “esos” eran sus “tíos”, los amigos del papá (preso desde el 75) y la mama, secuestrada en la Cuarta, que cuando venían los compañeros a la casa les decían a los vecinos que eran tíos y tías, como para disimular vio?

Alba pasó de la Cuarta a la Guardia y de la Guardia a Devoto. Estuvo allí seis años pero a los cinco meses, algo más que Lázaro pero casi, renació.

Fue en una visita que le dijeron a la Chili, que le avisó a la Marta y ella a su compañera de celda que Manuel había vuelto a casa. Que había aparecido un tipo en Reconquista y se lo había entregado a su suegra y que estaba bien, bueno, que estaba entero, no le faltaba nada, pero que estaba muy alterado, como si hubiera visto algo o algo le hubiera ocurrido en esos cinco meses que estuvo desaparecido.

¿Pero donde estuvo, se preguntaba ella? ¿Dónde lo pudieron haber tenido estos bestias?

¿Se lo habrán entregado a un milico que lo devolvió porque no le gustó el niño, pero si es hermoso, pensó en silencio?

¿Dónde puede estar secuestrado un bebé de once meses?

Manuel estuvo cuatro días en la Casita. En ese lapso un compañero se quedó en la tortura y a otro lo fusilaron de un balazo en la nuca. Otros siete fueron torturados hasta que ni los torturadores aguantaban tanto olor a quemado y a mierda.

Nadie se imagina lo que el olor a mierda colaboró con los presos en su superviviencia. Aunque los centros clandestinos fueron planificados y organizados desde mucho antes del 24 de marzo, nadie previó ni baños ni lavatorios para los presos así que la mayoría de las veces tenían que mear y cagar en la propia celda. En un tarrito si lo hay. En una zapatilla, arriba de un pedazo de diario o en el mismo suelo.

Olor.

El olor es una cuestión de clase, pocas cosas tan clasista como el olor.

Olor a rico. Olor a mujer rica. A perfume rico, con sensación de limpio y puro, de placer y casi de erotismo. Ohh, el olor del pelo recién lavado de la mujer amada….

Olor a pobre. Olor a humo. Olor a mierda de los que no tienen baño instalado y se limpian con pedazos rotos de diarios viejos que dejan manchas de olor a mierda en los pantalones. Olor a quemado. Olor a casi muerto.

Ese olor del que se está cortando y vos lo sabes y él no. Pero te das cuenta por el olor.

¡Viste que la muerte tiene como un olor cuando se acerca y la hace inconfundible? Al menos la muerte por la tortura en un pozo donde los cumpas están amontonados y encapuchados, encadenados y quebrados en su alma pobrecita.

Y el olor es como el hambre.

¿Viste? A los dos o tres días que no comes no te acordás más que tenés hambre y con el olor es lo mismo. Vos no te das cuenta pero los tipos si, y les da asco y no se lo bancan. Mira vos, tipos que no tienen drama en robar un bebé o pasarle la picana por la boca a una mujer embarazada, les da asquito el olor a mierda de los presos y tienen que salir cada rato a respirar y a veces, hasta se los sacan de encima porque no aguantan más el olor a mierda.

Así, me contó el Mono, que el SecretariodelJuezTorturador lo dejó de joder una noche de la Cuarta, justo justo, seis horas antes que me hicieran mierda a mi.

A los cuatro días llegó la orden de sacarlo al Manuel de la Casita y llevarlo a la casa de un milico. Un Mayor mayor. Digo un milico de rango Mayor y mayor de edad. Como cincuenta tendría él y como cuarenta la mujer, pero no servía. Bueno, no servía para parir que es el mandato divino para las mujeres, no?. Parirás con dolor dice la Biblia. Pero ésta, a pesar de que estaba preparada para el dolor no paría y entonces se le ocurrió pedirle un bebé de regalo al marido. Si todos lo hacen, porqué vos no vas a poder traerme uno de esos bebés que están regalando para que los terros no los perviertan y porque, pobrecitos, los bebés son inocentes. Criaturas de Dios son, dijo ella al momento que le trajeron el bebé, sucio, con un olor a mierda que hacía dudar el carácter divino, pero lindo che, que lindo el bebé dijo ella con una mirada de agradecimiento que presagiaba otras gentilezas para el milico.

A Alba se la llevaron al rato que al bebé pero enseguida cayeron otros compañeros, y también del Norte que le empezaron a contar de la base aeronáutica y de la brutalidad de los Pumas. A uno lo pusieron en la celda con él y a los otros en las tumbas del costado de las celdas grandes, las que daban al patio, así que cuando no había nadie todos hablaban entre todos como en un conventillo.

El no conocía el Norte pero si sabía que eran los Pumas. Lo habían cagado a palazos, unos palos largos, largos como nunca había visto, el día que largó la marcha del hambre desde Villa Ocampo hasta Santa Fe y los del partido y la gente de los Curas del Tercer Mundo intentaron un acto en la placita esa que estaba frente al Correo, justo donde había una pizzería del padre de Jorge un compañero de la escuela que a veces lo invitaba a mirar de cerca el enorme horno de ladrillos y comer pizza recién sacada, caliente y rica .

Los recuerdos se le mezclaban pero el espíritu bolchevique pudo más y empezó a contar la historia de los pumas, de los federales, de la forestal que había armado una banda armada con el permiso de Irigoyen para romper la huelga del 28 y de allí habían quedado los tipos, una especie de swat del subdesarrollo de los sesenta, sin mucha tecnología pero con unos palos capaces de parar una huelga ferroviaria sin mucho esfuerzo.

Mira vos, dijo el Chicle, de los ingleses a la dictadura sin intermediaciones, una línea directa como si lo hubiéramos inventado nosotros para un volante de la Jotape.

Treinta y años después el Chicle me está esperando en la Terminal de colectivos de Reconquista. Como han abierto causa por lo de la Base Aérea me pidió que viaje a dar una charla sobre el caso del Negrito Avellaneda. Cuando hablamos por teléfono, en un momento le pregunté cuánto hace que no nos veíamos y me dijo que desde Coronda, es decir, desde abril del 77 en que salí libre de mi primer secuestro. Enseguida cayeron el Mono, Rubén y Alcides. Salvo al Mono que lo había visto el día que volteamos a Brusa, y eso fue en Buenos Aires en marzo del 2000, a ninguno de los otros había vuelto a ver desde la cárcel pero nadie parecía darse cuenta. Como si no hubiera pasado el tiempo, tomando mate y alrededor de una mesa empezamos a recomponer nuestra historia y otra vez encuentro cosas que había perdido en el camino.

Dice el Mono que en la Guardia de Infantería de Santa Fe, ese cuartel que está cerca de la cancha de Colón y que funcionaba como una especie de playa de estacionamiento de los presos en marcha hacia Coronda o Devoto, una siesta me bajé de la cucheta y me clavé una lata de picadillo en el talón, que sangraba mucho, que me curó un compañero de Avellaneda (la santafesina, pegada a Reconquista) y que entre todos tuvieron que comprarme una antitetánica que nos cobraron el triple de lo normal (la “aduana” de la Guardia cuya corrupción era más poderosa que cualquier orden militar de aislamiento) y yo que no me acuerdo nada de eso.

Pero si me acuerdo lo que hablamos en el 99, cuando estaba por empezar el jury de destitución de Brusa y le hablé al Mono para que testimoniara y me preguntó lo impensado: para qué, José? Para qué queremos tumbarlo a Brusa? Y Juntos decidimos que lo que hiciéramos, e hicimos bastante desde entonces, sería para que los jóvenes supieran por qué habíamos luchado, no solo porque nos habían secuestrado.

Con el Mono habíamos hablado mucho en la Guardia y en Coronda. Con él aprendí las cuatro palabras que se en guaraní y un chamame casi entero

Pero nunca me había contado lo que ahora me cuenta

El Chicle dirigía un grupo de la Juventud Peronista y el Rubén les cocinaba a los muchachos. Solo les cocinaba, de buenazo que era y porque le gustaba cocinar. Y el Alcides menos. Al Alcides lo tuvieron cinco años en cana porque tenía una novia con el apellido parecido a una dirigente de las Ligas Agrarias que alcanzó a exiliarse y de rabia los milicos lo agarraron a él. Cuenta el Chicle que ya en la Base Aeronáutica lo habían reventado al Alcides. Y que además, después de tenerlo unos días en la Cuarta, conmigo y con la Alicia, los metieron en un Renault 12 y los llevaron de vuelta a la Base para volver a interrogarlos y torturarlos. Y el tipo se la aguantó, sin protestar ni quejarse con nosotros que sí sabíamos porque estábamos. Y ahora está aquí sentado lo más tranquilo dispuesto a dar su aporte a la condena de los represores. El Chicle fue uno de los primeros que dijo que Brusa es un torturador y también que Alicia estaba en la Cuarta a finales de Octubre o sea que Alicia llegó a la Cuarta unos días después que a Alba le robaran al Manuel y la pusieron justo en la celda chiquita a la vuelta de mi celda, donde estaba Rubén que por eso lo pasaron a la mía y ahí fue que nos conocimos.

Eso me cuenta él y yo le creo

La que no le cree al marido es la mina que quería el bebé, pero pensaba que era un huérfano, porque ella es muy católica y se piensa casi como la Madre Teresa salvando almas en la India. Al bebé lo limpiaron bien y lo llevaron a un medico para ver si estaba sanito, que nada de discapacitados o tontitos. La pieza la tenían preparada desde hace tiempo. Con cortinitas en la ventana y dibujos de ositos en la pared. Un avioncito colgando de la lámpara y una alfombra verde, gruesa, de lana buena, tejida por ella misma, en el centro de la pieza.

La primera discusión fue por los papeles, porque el milico no le quería mostrar los papeles del bebé y ella quería todo en orden. La mina empezó a vacilar y le preguntó al confesor que debía hacer, recibiendo la respuesta de que las cosas están difíciles y que piense en que por alguna razón Dios habrá querido que ella salve a esa criatura de la muerte segura que tendría con la madre terrorista y todo eso. Por unas semanas se conformó, pero al tiempo le volvieron las dudas. ¿Y si se enteraban que el bebé era robado a una guerrillera, cómo quedaba ella ante sus amigas?

Pero cuando Manuel, ella no sabía que se llamaba Manuel y le había puesto Alejandro, le sonría le pasaban todos los miedos. Por fin tenía su hijo y nadie se lo iba a quitar. Que se joda la guerrillera por meterse en esos líos, ella se lo buscó

La mujer del Mono también estaba embarazada cuando él cayó preso, y tuvo el hijo a los pocos meses. Fue al Hospital del pueblo y todo salió bien. Fue sola, porque después que detuvieron a su compañero, una noche cayeron los de la Base Aérea le pegaron y se llevaron a su hermana que estuvo dos días sin volver, pero cuando lo hizo, ay Díos mío dijo y no hizo falta más. Fueron a la salita para que la curen y para saber si los bestias la habían dejado embarazada pero por suerte no, pero ya no quiso salir más. Así que con su bolsito pequeño, esperó hasta último momento para ir y antes de la hora ya había nacido José y ella lo tuvo en su pecho un rato hasta que se durmió.

La despertó el medico que le dijo que le diera el pecho a la criatura, pero, que raro, el doctor se equivocó y no le dijo Luisa si no otro nombre, Cecilia le dijo. Ella se acuerda bien, el medico le dijo Sra. Cecilia Góngora de Secretín, por favor de de mamar a su hijo, miró al nene y se fue. Fue como a las dos horas, que volvió la enfermera y le dijo que tenía que llevar a José a un control y se lo llevó.

Ella no lo imaginaba, pero para volver a verlo tendría que esperar treinta y tres años casi exactos.

En la cárcel no había mucho para hacer, así que él cantaba. No es que cantara bien, no, todo lo contrario, no tenía mucha entonación pero lo hacía con ánimo. Cantaba pedacitos de las canciones que se sabía de antes, sobre todo folklore y “de compromiso” como se decía entonces. Pero también le gustaba aprender canciones nuevas y prestaba mucha atención a lo que cantaban los compañeros, así había aprendido el chamame y ahora practicaba una de rock nacional que le gustaba mucho.

Te estoy esperando, no demores mucho, que hay tantas cosas que hacer en el mundo. Despierta mi niña, despierta mi sol, despierta pedazo de mi corazón, asómate al mundo y comenzá a correr que ya no hay mucho tiempo que perder. Despierta mi niña, despierta mi sol, despierta pedazo de corazón.

La letra decía mi niño pero a él le salí mi niña y es que por las noches soñaba con una niña con la melena de oro que corría hacia él y se despertaba, por eso, unos años después, después que salieran en libertad con Graciela, unos años después que lo volvieran a secuestrar y se volviera a salvar de pedo, unos años después que se escapara de Santa Fe y anduviera clandestino en Rosario, cuando nació Mariana él ya la conocía.

Pero el Mono no. No la conocía a Mariana, ni a Javier ni al Erny, los hijos de él, sino que tampoco conocía a su hijo. Al que le robaron a su compañera cuando él estaba preso, y estuvo preso muchos años.

Tampoco sabía que le habían robado un hijo, ni que a su cuñada la habían violado en la Base Aérea. Luisa tampoco sabía nada de él y cuando le dijeron de la Policía que tenía que ir a buscar la ropa de su marido porque había muerto, espantada y aterrada fue allí, la metieron en una piecita y sin muchas preguntas, la desnudaron y la violaron entre tres policías, uno de ellos del mismo barrio que ella y que debía saber que estaba sola porque a su hermana la habían vuelto a detener y estuvo 45 días en la Base, pero dígame, decía ella, por qué estoy aquí? mientras los tipos le seguían pegando con una correa y la tenían atada a una especie de carretilla que había quedado al lado de un avión. Brillante el avión. Limpito. Pero los tipos que los manejaban, no. Que mierda que eran los porteños esos que hasta asco de tocarla tenían y se limpiaban las manos a cada rato después de pegarle o de toquetearla.

A veces las palabras lo dicen todo aunque los que dominan la palabra pueden disimularlo. Por ejemplo: Terrorismo de Estado es un concepto transparente. Que el Estado organiza el Terrorismo. No un grupo de locos o trastornados, ni siquiera sólo algunos militares o la Fuerza en su conjunto. Con el golpe del 24 de marzo, todo el Estado se puso a disposición del Terrorismo, en base a un plan y con mucho orden. Todo registrado aunque ahora digan que no hay papeles sobre los desaparecidos ni sobre los desaparecedores.

El organigrama era claro: todo el país divido en zonas y cada zona a cargo de una fuerza, y cada partecita de la zona a cargo de una unidad militar (naval, aérea o del ejercito). A veces repartían el juego y había jefes de área militar e interventores militares del gobierno y los ministerios. Pero Reconquista era una pequeña ciudad del norte santafecino, que aunque parezca mentira no es el norte de Santa Fe sino el sur del Chaco, digo que después que la Forestal destruyó los bosques de quebracho colorado a principios del siglo XX, y en esa época las ciudades del norte santafesino eran como el centro de Inglaterra, con agua corriente, electricidad y esa ropa de las señoras inglesas tan coquetas, el norte santafesino quedó bajo un manto de pobreza.

Con la cabeza de los cuarenta, con la idea de que el enemigo era el Brasil, los milicos dispersaron unidades militares por todo el noreste y pusieron una Base Aérea en Reconquista, para estar a tiro de la frontera y de Porto Alegre. Con un avión supersónico, unos minutos. Era en 1949 y la Base se asemejaba a esos fortines que los españoles habían construido hace siglos como avanzada de la civilización en territorio extraño que recién dominarían en los 70 del siglo XIX en una extensión de la Campaña del Desierto bien oculta..

Desierto. Exploradores. Conquistadores. Dominadores. Fortines. La Forestal. Los Cardenales. La Base Aeronáutica y el Terrorismo de Estado todo entra en una línea histórica que ahora hay que romper dice el Chicle y yo acuerdo.

Por eso casi no había aviadores de Reconquista. No había morochitos manejando los Pucará sino todos rubiecitos o al menos bien blanquitos, sobre todo de la cabeza. Bien racistas, y machistas. Bien fachos los tipos aunque parecieran menos porque eran menos brutos que los del Ejercito porque para manejar un avión hay que saber matemáticas y física, y electrónica y un montón de cosas más. Pero igual seguían siendo fachos los hijo de putas.

El jefe de la Base, era al mismo tiempo el Intendente de Reconquista y el interventor militar de la Uocra y sin serlo formalmente también el Jefe del Registro Civil, el director del Hospital y el Jefe de los inspectores de tránsito. Todo. Ese fue el que le dijo a la hermana de la Luisa que no se hiciera ilusiones con ser tía, que su hermana había regalado el bebé porque no tenía sentimientos humanos, porque era una terrorista como el padre del bebé regalado, dijo el milico ese, le dijo la hermana a la Luisa. Ellas no sabían que el milico ese tenía nombre, Capitán Sambuelli y era el verdadero autor intelectual del robo de José.

La mina que se quedó con el Manuel empezó a entrar en crisis. Tenía un lío en la cabeza que no se lo resolvía ni el confesor. Ella había estudiado en la Adoratrices y se le confundían las enseñanzas religiosas con sus convicciones actuales. Cuando el marido se dio cuenta que ella empezaba a dudar, le dijo que no se hiciera más rollo que la terro había muerto en un enfrentamiento así que ya no había posibilidad de dar marcha atrás, y por un tiempo ella se conformó. Pero como al quinto mes, le volvió la duda y un día que el Mayor estaba de comisión fuera de Santa Fe, ella se metió en su escritorio con llave (se la había sacado hace un tiempo y había hecho una copia) y buscó los papeles del niño.

Sabía que no se llamaba Alejandro pero no se imaginaba el apellido ese: judío debía ser con ese apellido…y no se lo bancó. Ella pensaba que la pudrición esa del comunismo no se transmitía con la leche materna y que al final, había estado solo unos meses con la madre, pero judío eso era de nacimiento y no iba a cambiar ni con la mentira ni nada. El entusiasmo se le fue pasando y un día, ella misma le dijo al marido que se lo lleve, que no lo quería más, que al final no era muy lindo y que ella prefería conseguir alguno que supiera bien quien era la madre y no ese que vaya a saber si no tenía alguna enfermedad ocultar y que se yo. El Mayor mayor intentó convencerla que ya que habían conseguido ese….No y no le contestó ella al borde de la histeria, no lo quiero más, llévatelo, le dijo.

Y el tipo agarró a Alejandro, lo metió en un bolso y lo tiraron en Reconquista para que vuelva a ser Manuel

José siempre supo que su mamá no era su mamá biológica, pero creció treinta y tres años con una historia falsa. Sus padres/apropiadores eran gente de trabajo pero su abuelo era militar y también sus tíos y su madre/apropiadora tenía plena conciencia que eran parte, cierto que en el rango de parientes pobres que nadie llevaría a una fiesta en el Colegio Militar, de los que mandaban en la Argentina. Y no sólo entre el 76 y el 83. También después. La mamá de José quiso en los '80 presentar una demanda, ella se enteró y movió sus influencias para que el Juez de Vera le rechazara el pedido por prescripto, como si el robo de la identidad de un niño pudiera dejar de tener sentido social, que así dicen los juristas que se explica la prescripción.

Pero para José conocer la historia de sus padres biológicos siempre fue algo atractivo que los apropiadores no satisfacían y sólo alimentaban más el interés en sus ancestros verdaderos. Una vez, por la tele, vio un programa sobre los bebés robados por la dictadura, pero no le dio demasiada importancia. En Reconquista casi ni se sabía que había habido represión y no pudo vincular, entonces, la Base Aeronáutica con el borrón en que se convertía su historia familiar cada vez que la madre/apropiadora daba vagas explicaciones poco creíbles.

Cuando al fin, en el 2005 se abrió una causa judicial en Reconquista (por la denuncia del Chicle y como rebote de la causa Brusa en Santa Fe) lentamente los habitantes de la ciudad, y José entre ellos, comenzaron a darse cuenta que había entre ellos represores y represoras, que la Base había sido un centro de detención y torturas y que había gestado una perversa y corrupta red de cómplices, buchones, colaboradores y aprovechadores. Como sus apropiadores. Pero todavía no sabía tanto, sólo fue creciendo su atención a la posibilidad que él también fuera un bebe apropiado como se decía en la tele, y ahora sí el prestaba más atención a esos programas.

Así que cuando escuchó por la radio la historia, su historia aunque todavía no lo supiera, empezó a dudar y pensó en llamar al teléfono que dieron en la radio. De hecho, así lo hizo un montón de veces pero al escuchar esa voz de mujer desconocida, se asustaba y colgaba. Se asustaba porque la voz le despertaba sentimientos impensados, peligrosamente cercanos a la convicción que esa sí era la que buscaba.

Hasta que un día se animo y cuándo Luisa preguntó: quién habla?, José le dijo, tu hijo. Mamá, tu hijo dijo y empezó a llorar sin escuchar el silencio del otro lado.

¿Y qué hacemos entonces?, preguntó el Mono, aquella noche de 1999.

Y ahora la pregunta la hago yo ¿Qué hacemos, vamos al juicio, entonces? les preguntó a los cuatro que están tomando mate conmigo como si no hubiéramos dejado de vernos un solo día en estos treinta años y es el Chicle que dice que si, que vamos al juicio pero no por nosotros.

Por Alicia, que era de aquí, me dice, y yo escarbo en mis laberintos de la memoria lo que hablamos en aquellos días de la Cuarta, pared de por medio, cuidando que los guardias no nos atrapen pero decididos a abrazarnos en el aire, con aquellas medias palabras que no logró capturar ahora. Por nosotros, digo yo, que ya es hora de sacarnos la capucha del alma y dejar de hablar de la Cuarta y la puta picana. Pero no se puede, dice el Mono, que si volvieron Manuel y José, es que todavía podemos encontrar a los otros que nos robaron; es que esta historia no terminó dice y sigue cebando mate en esta siesta que parece irreal.

A lo mejor dentro de veinte años, escribiendo un cuento para poder dormir sin el fantasma de Alicia cayéndose en el pasillo de la Cuarta cuando iba al baño, me acuerde bien de qué hablamos y cómo era esa historia de Manuel y José.

Y la pueda contar bien.

José Ernesto Schulman

A la madrugada del 30 de Agosto de 2009

a los cuatro meses del regreso del Negrito Avellaneda

y a quince días de la condena de sus asesinos.